Descripción
Este es el caserío que construyó mi tatarabuelo a su regreso a Euskadi tras su extraordinario viaje a Cuba. Lo levantó con maderas traídas de la isla y sobre las tierras que han pertenecido a mi familia durante generaciones, creando un hogar lleno de historia, carácter y tradición. La casa se encuentra en un entorno natural privilegiado, rodeada de montañas, bosques y prados. Entre árboles frutales, huertos y senderos, ofrece la tranquilidad y la belleza del paisaje vasco en su estado más auténtico. Es un lugar donde el tiempo parece transcurrir más despacio, invitando al descanso, a los paseos al aire libre y al contacto con la naturaleza. A pesar de su atmósfera rural y su absoluta privacidad, la ubicación es inmejorable. Bilbao se encuentra a tan solo 15 minutos, San Sebastián a una hora y Biarritz a poco más de una hora y veinte minutos. Una combinación única que permite disfrutar tanto de la paz del campo como de la riqueza cultural, gastronómica y turística del País Vasco y la costa vasco-francesa. Un lugar especial donde historia, naturaleza y comodidad se encuentran para ofrecer una experiencia auténtica e inolvidable.