Descripción
Una casa de madera: acogedora y llena de luz que entra por sus enormes ventanales. Una casa en la que tu columna vertebral te agradecerá haber dormido en los futones, y en la que siempre encontrarás el lugar perfecto en una de sus tres terrazas: al sol o a la sombra, tal y como te gusta tomar el café de la mañana. En las noches frescas, la chimenea te calienta, y durante todo el año te espera una tina con vistas a la puesta de sol. Tienes a tu disposición todo nuestro refugio de 6,5 hectáreas en Warmia: colinas, bosquecillos, prados y la ausencia total de vecinos. Vivimos cerca de la naturaleza y no interferimos en exceso en nuestro pequeño ecosistema. Aquí no encontrarás céspedes perfectamente cortados, sino hierbas silvestres, plantas aromáticas y un espacio que respira a su propio ritmo. También formamos parte de una reserva de cielo oscuro: por las noches, junto a la hoguera, verás las estrellas tan nítidas que parecerán estar al alcance de la mano. Hay hamacas escondidas un poco más lejos de la casa, por si te apetece un poco de soledad, y al lago se llega dando un paseo de unos 25 minutos. Aquí puedes andar descalzo, desnudo, bailar bajo la lluvia y quedarte hasta el mediodía en pijama y botas de agua. Porque aquí se viene en busca de paz, naturaleza y libertad.